Los sombreros Judios ultraortodoxos también se fabrican en México

Israel importa desde España 10,000 sombreros para judíos ultraortodoxos, una producción que desde hace cinco años se duplica anualmente y que exige pasar por 200 procesos de fabricación hasta su acabado final.

El profesor Benjamín Brown, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, explica a Efe que dentro de la comunidad judía ultraortodoxa existen diferentes corrientes representadas en la manera de vestir.

En las calles de la Ciudad Santa es fácil dar con ellos, aunque Brown afirma que solo el que conoce muy bien cada grupo puede saber con certeza a qué corriente pertenecen.

Brown desvela que los judíos ortodoxos se dividen en modernos, que son los religiosos sionistas de Israel, y los Haredim (ultraortodoxos), y estos últimos en otros tres grandes grupos: Hasídicos, -con, a su vez, al menos cincuenta subgrupos-, Litvaks y Sefaradíes.

Los sombreros son un punto de atención de la indumentaria hasídica, donde los más llamativos son los “shtreimels” y los “spodiks”, que tienen su origen en Europa del Este y cuya diferencia es que los primeros son más cortos, anchos y de piel marrón, y los segundos son de mayor altura, más estrechos y oscuros.

Estos tipos de sombreros, en Europa, los llevan los hombres hasídicos casados y solo en Shabat (jornada de descanso judía), fiestas religiosas, bodas o eventos, y su precio oscila entre los 900 y los 5,000 euros.

“El mercado judío es exigente y paga la calidad”, asegura Miguel García Gutiérrez, director general de Industrias Sombrereras Españolas (Isesa), que se encarga de la producción artesanal de estos accesorios.

Hoy en día calcula que el mercado de Israel supone un 25 por ciento del total de su producción, o lo que es lo mismo 700,000 euros anuales, mientras que el resto procede de Canadá, México, Colombia, China o Japón, además de los que vienen de la Comunidad Europea.

“Hace más de treinta años que exportamos a Israel, pero el negocio ha cobrado mucha más importancia en los últimos cinco, cuando la producción se ha duplicado”, relata.

“Todos los grupos hasídicos tienen su propia vestimenta y cuando un rabino muere inmediatamente la corriente se divide en más y más subgrupos”, comenta chistoso al tiempo que admite que nunca tuvo tiempo de contarlos.

En las calles de Jerusalén, estos sombreros y forma de vestir tienen también razones meteorológicas y geográficas.

Hace un siglo la comunidad judía en Lituania -hasídicos y no- vestía los shtreimel, hechos de pelo de zorro para protegerse del frío, pero cuando los tiempos modernos entraron en sus vidas muchos se adaptaron a ellos, distanciándose en su apariencia de las tradiciones y de los hasídicos.

Ese cambio no llegó a la lejana Tierra Santa, donde hoy en día los judíos siguen exhibiendo los shtreimel como lo hicieron sus ancestros, relata Brown, “así que los viejos barrios de Jerusalén son el único lugar en donde los shtreimels no son un signo particular de los Hasídicos”, concluye Brown.

En cuanto a la mujer, al contrario de las Haredim, que “llevan siempre algo que les cubre el pelo y que son más modestas”, las ortodoxas “modernas” sionistas llevan la melena suelta.

“En otros grupos usan una peluca debajo de un sombrero”, y puntualiza: “las mujeres hasídicas más extremistas se rapan y se ponen un pañuelo negro”, aunque antes del matrimonio no llevan nada que les cubra, “así que si ves una mujer hasídica que luce su melena natural, significa que no está casada”, desvela Brown.

Debido al mantenimiento de estas vestimentas tradicionales, el negocio de los sombreros sigue siendo lucrativo para firmas internacionales, como la española Isesa, algo que en Jerusalén se mueve entre la religión y el estilo, y que al mismo tiempo que une, marca fuertes diferencias entre los grupos.

Fuente:diariovasco.com

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