*El cinismo de Javier Corral *Exalcaldesa de NCG *INM improvisando

El cinismo de Javier Corral es sorprendente, pues aunque todo el desenlace del exgobernador César Duarte, es culpa de la pésima y mentirosa forma en que el mismo Corral llevó el caso, ahora quiere repartir culpas.

Con acusaciones de torturas, las amenazas y los testigos a modo que fueron pagados por Javier Corral, los más de 30 acusados por el desfalco a Chihuahua, quedaron en libertad, ahora César Duarte se suma a la lista, y aunque sigue imputado por el robo de los más de 90 millones de pesos, su liberación fue inminente, pues se cumplieron los dos años de prisión preventiva.

Ahora Corral sugiere que justamente como él acostumbra, se violen los derechos humanos del exgobernador. El hecho de que las carpetas iniciales se integraran con el hígado de Javier Corral, le ha dado todas las oportunidades legales a Duarte para evitar ser declarado culpable hasta este momento.

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Quien también busca la pronta libertad es la exalcaldesa de Nuevo Casas Grandes, Cinthya Ceballos, quien hasta el momento permanece en el Cereso de Aquiles Serdán acusada de peculado agravado.

Dicen que ya comenzó con las negociaciones y pidió acercarse con el fiscal anticorrupción Abelardo Valenzuela y con el fiscal general César Jáuregui, pues son varias las acusaciones que pesan sobre la exalcaldesa.

Habría que esperar para conocer qué es lo que Cinthya Ceballos puede ofrecer a cambio de su libertad, y si acaso podría sujetarse a algún tipo de criterio de oportunidad, aunque esto sería difícil, porque en sus audiencias, siempre negó su participación en los delitos que se le formularon.

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El Instituto Nacional de Migración instaló una nueva estación migratoria, ahora en pleno desierto de Samalayuca, a la altura del kilómetro 70 en el sentido norte a sur.

En ese lugar el Gobierno Federal pretende interceptar a los migrantes que van rumbo a Juárez y que buscan cruzar el río hacia los Estados Unidos, para esto, argumentaron las extremas condiciones climáticas del verano.

El INM no ha querido entender, pues en la estación migratoria que estaba frente a la Presidencia Municipal, permitieron que 40 migrantes murieran calcinados, imagínense en una estación improvisada en medio del desierto, las cosas pueden ser peores.

Por cierto, desde aquel fatídico día, no existe migrante que confíe en las autoridades federales, por lo que seguramente, quienes permanecerán en esa improvisada estación, serán a quienes tengan en calidad de detenidos y no de manera voluntaria.