Inah explica origen de escultura “alienígena” descubierta en Acapulco

Acapulco, Guerrero.- En el bullicioso entorno de una obra en construcción en Acapulco, Guerrero, trabajadores hicieron un hallazgo que rápidamente se convirtió en el centro de atención en las redes sociales: una escultura de apariencia inusual. Esta figura, con una simetría extraña y sosteniendo lo que parecía un cráneo humano, desató una serie de teorías extravagantes. Desde suposiciones de origen extraterrestre hasta especulaciones sobre antiguas momias egipcias, la pieza enigmática capturó la imaginación de muchos.

El misterio de la escultura “alienígena” avivó diversas hipótesis, algunas bastante elaboradas, sobre su procedencia. La teoría más popular era que la escultura tenía un origen alienígena, basándose en su diseño poco común y su semejanza con seres de ciencia ficción. Sin embargo, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) no tardó en intervenir para disipar los rumores y aclarar la verdadera naturaleza de la figura.

En un comunicado dirigido al director del Centro INAH Guerrero, Arturo Martínez Núñez, el arqueólogo Miguel Pérez Negrete ofreció una explicación definitiva. Tras analizar la materia prima, la técnica de fabricación y el estilo de la escultura, Pérez Negrete concluyó que la pieza no tenía ningún vínculo con las culturas prehispánicas de Mesoamérica. “No es un vestigio arqueológico,” afirmó, agregando que no podía ser considerado un bien patrimonial.

Según el INAH, la escultura forma parte de una serie de creaciones contemporáneas realizadas por artesanos del occidente de México, quienes representan figuras basadas en el imaginario popular de los extraterrestres. El hallazgo ocurrió durante las excavaciones en un canal pluvial en la avenida Granjas, dentro de la unidad habitacional José López Portillo del fraccionamiento Mozimba, una obra llevada a cabo por la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado Público de Acapulco (CAPAMA).

Un giro adicional en la historia reveló que la escultura tenía su origen en Tula, Hidalgo, y pertenecía a un residente de la unidad habitacional donde fue encontrada. Este vecino había perdido la pieza durante el huracán Otis en octubre de 2023, y no fue hasta las excavaciones recientes que fue redescubierta.

El esclarecimiento proporcionado por el INAH no solo desmintió las teorías sobre el origen alienígena de la escultura, sino que también ofreció una perspectiva fascinante sobre cómo objetos contemporáneos pueden capturar la atención pública y generar mitologías urbanas. En última instancia, la escultura “alienígena” de Acapulco resultó ser un testimonio del talento y la creatividad de los artesanos mexicanos, y un recordatorio de que la verdad, aunque menos sensacional, puede ser igualmente intrigante.