Superissste, las tiendas en decadencia que solo venden corrupción

Menos del 3% de los derechohabientes del ISSSTE suele adquirir algunos de sus productos en estas tiendas; es decir, más del 97% de la clientela potencial no compra absolutamente nada. Sus ventas en el mercado detallista de todo el país representan sólo el 1%.

Lo que vende no le alcanza para mantener ni sus gastos de operación, por eso depende de los subsidios del ISSSTE.

Sus administradores y gerentes las convirtieron en blanco de malos manejos, saqueo y desvío de recursos. Actualmente, ante la Secretaría de la Función Pública hay una denuncia en contra de su actual director, Luis Alonso Reza Oliva, por el delito de peculado por un monto de 650 millones de pesos.

Peor aún, las tiendas destinadas a satisfacer las necesidades de los trabajadores mexicanos se utilizan, desde el sexenio de Felipe Calderón y el actual de Enrique Peña Nieto, para simular compras que involucran millones de pesos.

Según sus estados financieros, entre 2003 y 2017 el Superissste perdió 17 mil millones de pesos por sus costos de operación. Fue en 2013, el primer año de gobierno de Enrique Peña Nieto, cuando tuvo sus mayores pérdidas, correspondientes a mil 813 millones de pesos.

Es decir, además de que ni siquiera ingresan los recursos para mantenerse, pierden por operar, así que dependen del subsidio. Entre 2003 y 2017, el Issste le transfirió 14 mil 916 millones de pesos para sueldos y gastos de operación de las tiendas.

Durante 2017, cada día de funcionamiento de estas tiendas costó 2 millones de pesosal erario para pagar su luz, agua y nóminas.

Al ver que las tiendas eran un barril sin fondo, en 2013 el gobierno planteó un esquema radical para sanear sus finanzas: cerrar 334 sucursales y dejar únicamente dos tiendas emblemáticas, la ubicada en la avenida José María Vértiz, de la Ciudad de México, que es la más grande del sistema, y la de Lomas Verdes, en el Estado de México.

Los administradores consideraron que con esta medida bastaba para dar cumplimiento al precepto constitucional de “tiendas económicas para beneficio de los trabajadores y sus familiares”.

El plan fue impulsado por Sebastián Lerdo de Tejada nombrado por Enrique Peña Nieto titular del ISSSTE, pero con su intempestiva muerte  (falleció el 22 de mayo de 2015 por un infarto al miocardio) el proyecto se detuvo. Se habían cerrado ya 266 tiendas, aún quedaban 70 abiertas, mismas que continúan funcionando hasta el día de hoy.

A la muerte de Lerdo de Tejada, el presidente Peña Nieto nombró como sustituto a José Reyes Baeza Terrazas, exgobernador de Chihuahua (2004-2010), quien se desempeñaba en ese momento como director del Fondo de la Vivienda del ISSSTE, y quien previo al arranque del actual sexenio era secretario de organización del PRI.

En las tiendas las ventas siguieron desplomándose. La cadena no tiene un plan ni de abasto ni de ventas, sino que ocasionalmente el Subdirector de Abasto del organismo ordena la compra de algunos productos. O bien, cada establecimiento individualmente adquiere mercancía para colocarla al frente de sus anaqueles.

Fuentes consultadas para esta investigación periodística explicaron que en ocasiones se compran productos en otros supermercados para rellenar.

Las condiciones de las tiendas  no coinciden con la inyección de  650 millones de pesos que se hizo durante el periodo de José Reyes Baeza al frente del ISSSTE y que ya mereció una denuncia por peculado contra Luis Alonso Reza Olivas, encargado del Superissste.

Reza Olivas asumió la dirección de Superissste el 19 de noviembre de 2015. En su historia como funcionario público figura que entre enero de 2001 y abril de 2002 fue coordinador de asesores de Josefina Vázquez Mota en la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol). Entre 2003 y 2005 estuvo como secretario técnico en el grupo parlamentario del PAN en la Cámara de Diputados.

Apenas una semana después de su llegada a Superissste, el 28 de noviembre, Reza Olivas le solicitó a Reyes Baeza 500 millones de pesos (oficio 358/2015) como un “apoyo financiero”, que, dijo “es de suma importancia para el Superissste ya que no hay mercancía en las unidades de venta, por lo tanto, los ingresos han disminuido sustancialmente. Esto se generó por la falta de pago a proveedores de mercancías, así como a los prestadores de servicios, lo cual produjo la falta de abastecimiento”.

El “apoyo” que solicita es para resurtir las tiendas y regresarles la vida. Sin embargo, hay que destacar que las Superissste, igual que cualquier supermercado, se rigen por el esquema de consignación; es decir, las tiendas reciben y exhiben producto, pero únicamente pagan a los proveedores lo que venden.

Si la venta de un producto no funciona se puede devolver sin costo. Pero los administradores del Superisste no operan con una lógica de mercado.

Ante la frialdad de los números y el vacío de las sucursales la gran interrogante es ¿por qué manter abiertas las tiendas que cada día cuesta 2 millones de pesos al erario solo por operar?

Una posible respuesta: aunque el Superissste no funciona como supermercado para los trabajadores, sí es útil como intermediario para evadir las licitaciones de dependencias públicas y, en el camino, perder la pista de recursos multimillonarios.

El tema lo trataremos en la siguiente parte de esta serie: Tiendas del ISSSTE, fachadas para el desvío y la triangulación.

Para leer ella articulo conpleto y conocer los detalñes visita: https://m.aristeguinoticias.com/1504/mexico/asi-matan-a-las-tiendas-del-superissste-reportaje-especial/

 

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