YouTube sigue sin filtrar bien el contenido para niños

YouTube es una de las redes sociales más usadas del mundo, así como un canal de televisión y hasta un servicio de streaming (donde esto está permitido). Además, es una de las más usadas por la gente joven desde su más tierna infancia. Por ello, que encontrar contenido ofensivo dirigido especialmente a ellos es algo grave.

Esto es algo de lo que ya hemos hablado, pero parece que el alcance de la cuestión es incluso más grave de lo que inicialmente se sabía y de lo que YouTube y Google habían admitido. Durante la semana pasada, la plataforma de vídeo ha eliminado más de 150.000 vídeos, se han eliminado más de 270 cuentas y se han suspendido los comentarios en más de 625.000 vídeos porque, tras todo esto, había supuestos pedófilos.

Del mismo modo, la compañía ha desactivado anuncios en más de 2 millones de vídeos y en más de 50.000 canales porque estaban promocionando su contenido como adecuado para el público más joven cuando este no era el caso, tal y como ha admitido YouTube a Vice News a través de un representante.

En un comunicado oficial remitido a EL MUNDO, Google asegura que “el contenido que pone en peligro la integridad de los menores es aberrante e inaceptable para nosotros” y que tienen “políticas estrictas contra los vídeos y comentarios en YouTube que sexualizan y explotan a los niños”. A su vez, aseguran que han “endurecido” sus “políticas, extendiendo el control a los vídeos y comentarios preocupantes, a pesar de no ser ilegales”.

En las próximas semanas, la compañía promete seguir borrando y controlando contenido peligroso: “Nos comprometemos a hacerlo cada vez mejor y reconocemos que debemos ir cada vez más allá para mejorar, tanto a través del aprendizaje automático como mediante el aumento de los recursos humanos y técnicos “.

El negocio de la publicidad

La publicidad es el motor de Google y de YouTube, por lo que cualquier problema en este campo se toma muy en serio dentro de las compañías. Esto, sin embargo, no ha evitado una nueva fuga de anunciantes como ya ocurriera hace un año por motivos similares.

Esta vez, marcas como Adidas o HP han dejado de promocionarse en la plataforma porque sus productos han aparecido en canales en los que había comentarios explícitamente sexuales referidos a menores.

YouTube ha llegado a esta situación por una manipulación en cómo se muestran los vídeos recomendados en sus sistema de reproducción continua. El sistema de reconocimiento de vídeos no es perfecto, y de este modo, es posible pasar de vídeos de Frozen, en los que sus dos protagonistas hacen cosas normales en relación al producto; a vídeos de estas dos mismas mujeres usando armas automáticas junto con Spiderman.

Los clones de personajes de dibujos o animación famosos plagan YouTube y muchas veces es difícil separarlos del contenido original, tanto si sus intenciones son simplemente arrancar unas visitas a costa de la propiedad intelectual de otros como si se busca atraer a un público muy joven a un contenido inadecuado para ellos. Esto sucede tanto en la app normal de YouTube como en YouTube Kids, que tiene activos unos filtros diferentes y que, sobre el papel, defienden a los niños y niñas de vídeos inapropiados.

La supervivencia de vídeos como este hace pensar que YouTube necesita ser más preciso a la hora de analizar su contenido y de gestionar los ingresos obtenidos con ellos. Más allá de la infracción de copyright, no hay un control claro de quién hace estas historias.

Todo esto es una historia que se repite, pues YouTube tuvo este mismo problema el pasado marzo y, de nuevo, perdió el apoyo de un importante grupo de anunciantes. La respuesta a este problema llegó poco después, cuando se endureció la política de contenidos y de publicidad para creadores (lo cual no ha estado exento de polémica, por razones diferentes).

La lentitud con la que la plataforma reacciona, a su vez, no ha ayudado a solucionar estos otros problemas. La tardía suspensión del polémico canal Toy Freaks, uno de los 100 más populares en la plataforma hasta su eliminación pese a que mostraba habitualmente a niños llorando por dolor o vomitando, es un reflejo de ello.

Amazon y Facebook, que también cuentan con plataformas de servicios y vídeo populares, no han estado exentas de sus propias polémicas por la falta de control en el contenido que se visualiza y por lo lejos que este puede llegar en poco tiempo.

Facebook tuvo que enfrentarse a suicidios, asesinatos y abusos sexuales en su plataforma de vídeo en directo, Facebook Live; mientras que Amazon lidia constantemente con productos inapropiados que muestran escenas sexuales, maltrato animal u otras escenas perturbadoras en productos tan corrientes como carcasas para móviles.

El hecho de que YouTube funcione como una niñera virtual, así como una televisión portátil que se lleva en el móvil o en la tablet, agrava en cierta forma un problema del que todas las grandes empresas tecnológicas intentan salir del paso.

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