Perderán su empleo 800 millones de personas por culpa de los robots

En una docena de años, 800 millones de trabajadores del mundo habrán perdido sus empleos a manos de la robotización. Distintos países se verán afectados de diferentes maneras: en China, por ejemplo, el impacto será del 12 por ciento de la fuerza laboral, ya que seguirá siendo más barato emplear gente que automatizar; en los Estados Unidos, Alemania y Japón, en cambio, se espera un 30 por ciento de caída en la demanda de empleo. Pero en todo el mundo las personas tendrán que cambiar de tareas y volver a capacitarse.

Esas son las conclusiones de un estudio de la consultora McKinsey Global Institute, que analizó datos de 46 países y 800 ocupaciones.

El informe, What the Future of Work Will Mean for Jobs, Skills, and Wages (Qué implicará el futuro del trabajo para los empleos, las habilidades y los salarios), estimó que desde ahora hasta 2030 el 20 por ciento de los trabajadores del mundo serán reemplazados por robots. Y aun si el cambio sucediera más lentamente, en los próximos 13 años un mínimo de 400 millones de trabajadores lo sería.

“Vivimos en un mundo impulsado por la tecnología, que trae promesa pero también desafíos”, presenta el texto. “Los automóviles que se manejan solos, las máquinas que interpretan rayos X y los algoritmos que responden a las consultas de servicio al cliente son manifestaciones de formas nuevas y poderosas de automatización. Y aunque estas tecnologías aumentan la productividad y mejoran nuestras vidas, su uso hará que se sustituyan algunas actividades laborales que hoy realizan los humanos, una consecuencia que ha causado mucha preocupación pública”.

Los más afectados por el desempleo serán los operadores de maquinaria y los trabajadores de la alimentación. En vulnerabilidad siguen los administrativos de oficinas y los asistentes jurídicos, contables e hipotecarios.
En cambio, las ocupaciones que necesitan más interacción humana, como la medicina, el derecho, la enseñanza y la atención al público en gastronomía, tenderán menos a la automatización. Lo mismo sucederá con las tareas que, si bien reciben paga escasa, son especializadas: la jardinería y el cuidado de ancianos, por ejemplo.

También aquellas ocupaciones que requieren de la creatividad humana se contarán entre las menos afectadas: artistas, por ejemplo.

Los países desarrollados, que tienen más recursos para invertir en tecnologías que aumentan la productividad, serán los que más destrucción de empleo sufran. Allí aumentará la necesidad de una educación universitaria, ya que los trabajos de menores calificaciones serán los primeros en caer.

Según el informe de McKinsey, el mundo sufrirá una transición socioeconómica comparable a la que sucedió a comienzos del siglo XX, cuando buena parte de la producción global se reorientó de la agricultura a la industria.

Al igual que entonces —y que en el cambio de milenio, cuando la masificación de la computadora personal creó empleos derivados de la tecnología, como el comercio electrónico—, se generarán nuevas necesidades. Se ven, en principio, en tres áreas, según el estudio: el aumento del consumo en las economías emergentes, el aumento de la población anciana y el despliegue de nuevas tecnologías.

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